La Homeopatía agrícola o agrohomeopatía renueva el equilibrio entre los diferentes
organismos en la tierra y alrededor de ella, fortaleciendo a las plantas y su crecimiento de tal
manera que puedan enfrentar la aparición de plagas y enfermedades.
Tratando el suelo agrícola y las siembras de manera orgánica para combatir plagas y
enfermedades se evita la contaminación de la tierra, el agua y el aire, y se contribuye a una
producción ecológica y limpia.
Mediante este proceso se puede acelerar o detener el crecimiento biológico de una planta y se
garantiza su nula toxicidad, ya que se logra que tenga efecto sobre ésta sin contaminarla.
La agrohomeopatía utiliza a las mismas plantas enfermas o dañadas por la plaga, e incluso al
mismo agente que las enferma, para preparar el nosode homeopático o fitonosode según el
método homeopático de dilución y dinamización.
Los primeros relatos de aplicación de Homeopatía en plantas se refieren a estudios
experimentales realizados por Kolisko y sus colaboradores en Alemania, basados en las
teorías expuestas por Rudolf Steiner para la Agricultura Biodinámica.
Una de las dificultades en la experimentación en agrohomeopatía consiste en la elección de los
medicamentos, y raramente los trabajos publicados hacen mención a los criterios adoptados en
ese sentido. La falta de estudios de patogenesias y de textos análogos al Repertorio y a la
Materia Médica, disponibles en Medicina Homeopática, constituye un punto crucial para
escoger los medicamentos que serán estudiados en las plantas. Recientemente se han
publicado tres libros que tratan de la aplicación de la homeopatía en las plantas (KAVIRAJ,
2006; TICHAVSKY, 2007; TICHAVSKY, 2009) que aunque puedan servir de referencia, no
sustituyen la experimentación específica para cada región, clima y demás variables implicadas.